It's raining cats and dogs

It's raining cats and dogs

El origen de la frase es, como siempre en estos casos, difícil de asegurar.
En la Edad Media, en Gran Bretaña no tenían sistema de alcantarillado en casa, así que todo lo que se producía y que hoy se iría por las tuberías del baño o a la bolsa de la basura acababa en un cubo. Además, los gatos y perros, que en aquel entonces no eran animales de compañía sino asilvestrados se colaban en las casas y, famélicos como iban, y comiendo cualquier porquería, morían en cualquier rincón. Sus cadáveres también iban a los cubos. A las diez de la noche, un empleado de la ciudad pasaba gritando que eran las diez. Esa era la señal para que pudieran deshacerse del contenido de sus cubos, incluyendo restos de comida, heces humanas y gatos y perros muertos, tirándolo por la ventana desde alturas nada despreciables. De ahí la frase “llueven gatos y perros” cuando lo que caía por las ventanas era más contundente de lo habitual.

Otra teoría es que, a fin de ahorrar espacio, las calles entre las casas eran callejones de aspecto algo siniestro y los contenidos de los cubos acababan en el suelo de los callejones y nadie los limpiaba. Los perros y gatos que andaban sueltos por la ciudad tratarían de encontrar algo de comer y en muchos casos morirían por efecto de su dieta de callejón. Sus cuerpos también quedarían en los callejones. Las lluvias se llevarían algo de la suciedad, pero no podrían con todo. Serían sólo las grandes tormentas las que descargarían agua con tanta fuerza que arrastrarían a perros y gatos de toda la ciudad, con lo que en días de gran tormenta, viendo las calles parecería que estaban lloviendo gatos y perros.